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| Un inglés en la niebla |
| La historia del arquero de un equipo
británico que jugó diez minutos sin saber que el partido estaba
suspendido. Sí, era tanta la neblina que ni siquiera se enteró
de que estaba solo en la cancha. |
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Parado
bajo los tres palos, pensó en la jornada tan tranquila que
vivía. Su equipo estaba jugando espectacular, como nunca antes.
En diez minutos no le habían llegado ni siquiera una vez al
área, ni cerca. Ni una tímida aproximación ni un débil tirito.
Nada. Podía aprovechar para irse a jugar al golf, su pasatiempo
preferido, o ir a tomarse una cervecita a uno de los incontables
'pubs'. Era lo mismo. Es que sus compañeros jugaban el partido
perfecto y cuanto más tiempo pasaba sin tocarla, menos dudas
tenía: era una de las mayores exhibiciones de un equipo en la
historia del fútbol mundial. Lo único que realmente lamentaba
era que por la inoportuna neblina, no podía apreciar ese
inolvidable episodio. Incluso, tan abrumador era el dominio al
que sometían al pobre equipo rival que hasta empezó a hacer
estiramientos y movimientos en el área. Nada intenso, claro,
sólo algunos saltitos para no enfriarse.
En eso estaba cuando por fin se dio cuenta de que hacía rato no
podía distinguir a ninguno de sus defensores. Pasaban los
minutos y nada. ¿Tan ofensivo podía ser el juego del equipo?
Tenía sus dudas y entonces pensó en abandonar el marco pero un
súbito temor lo detuvo: "¿Qué pasa si justo ahora alguien patea?
¿Qué van a decir? No puedo echar a perder nuestro mejor partido
en siglos". Sobresaltado, volvió bajo a su zona. Respiró
aliviado. Todo seguía quieto y espeso. De pronto oyó una voz,
una voz casi fantasmal, dadas las circunstancias. Era un
aficionado. Al escuchar lo que decía, ni los movimientos que
había hecho antes para entrar en calor impidieron que quedara
congelado: el partido que mejor estaban jugando, el que sería la
mayor exhibición de un equipo en la historia del fútbol mundial,
había terminado hacía... ¡diez minutos!
Cheshire es un tranquilo condado con casi 1 millón de
habitantes en el noroeste del Inglaterra, de castillos
medievales, pequeñas mansiones y granjas. En verano, sus
habitantes suelen tomar sol en los campos y agradables jardines,
antes de instalarse solemnemente en las barras de las
cervecerías. Pero la tarde del 14 de diciembre del 2002 era
invierno. Y hacía frío. Los pocos que habían salido de sus casas
habían ido a ver al Witton Albion FC, que actuaba como local
frente al Stockbridge Steels FC, en un partido de la Norther
Premier Football League, una liga semi-profesional.
El
partido estaba 0-0 y no pasaba demasiado. A los 30', una densa
niebla tapó todo, absolutamente todo, y al árbitro no le quedó
más remedio que suspenderlo. Acto seguido, todos abandonaron el
estadio. Todos menos el pobre de Richard Siddall, arquero del
conjunto visitante, que siguió jugando durante diez minutos más,
sin enterarse de que sus compañeros, rivales, árbitro,
asistentes, aficionados, juntabolas y vendedores de cerveza ya
habían abandonado la cancha. "No tenía idea de la suspensión del
partido. Me quedé ahí esperando para ver a algún jugador. Como
nadie venía, supuse que mi equipo estaba atacando", reconocería
más tarde el protagonista.
El manager del equipo, Wayne Biggins contó: "Nosotros estábamos
en los camerinos pero Richard todavía seguía jugando. Ninguno se
dio cuenta de que él aún estaba en la cancha pero cuando no lo
encontramos, pensamos que tal vez podía estar en el marco".
Efectiva e increíblemente, mientras sus compañeros estaban en el
vestuario, Siddall, olvidado y expectante, esperando un remate
cruzado, algún centro que atrapar o un achique oportuno, cosa
que no lo dejaran fuera de la gran actuación de su equipo.
Richard
Siddall hoy tiene 25 años. Es estudiante y le gusta jugar al
golf. Entre 2001 y 2002 estuvo en las ligas menores del
Sheffield Wednesday y luego se fue al Stocksbridge Steels FC.
Aún sigue deambulando por varios equipos, incluido el Barnsley,
en la segunda división nacional. En Cheshire todos se acuerdan
del insólito episodio pero Siddall prefiere ni recordarlo. Y
razones no le faltan al pobre muchacho: tras ser ignorado en la
cancha, lo nombraron "payaso de la semana" en la radio BBC One!
de Inglaterra. Demasiado.
Aquella tarde, el arquero llegó al camerino después de haberse
quedado completamente solo en la cancha. Sus compañeros ya se
habían bañado, cambiado y hasta comentado el partido con los
medios locales. Siddall no se tragó ni un gol, aunque tal vez
hubiese preferido perder por goleada. |
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especiales@futboltico.com |
| Fuentes: "BBC Sport, BBC Radio 1, Zanziball.it |
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